La caza del jabalí es, sin duda, una de las modalidades de caza mayor más extendidas en nuestro país. Y parece estar hecha a medida para practicarla con arco: una comunión perfecta que, te aviso desde ya, engancha como pocas cosas en la vida.
No es una disciplina fácil. Tiene sus limitaciones si la comparamos con el arma de fuego, pero resulta tremendamente efectiva y satisfactoria si le dedicamos el tiempo que requiere.
Este artículo no pretende otra cosa que introducirte en esta apasionante modalidad, y está basado íntegramente en experiencias propias. Vamos a repasar los aspectos y pasos necesarios para poder concluir con éxito la aventura tras los esquivos jabalíes.
Material básico
Uno de los principales problemas con los que se encuentra alguien que quiere iniciarse en este mundillo es el desconocimiento del material. Los tecnicismos del mundo de la arquería pueden marear bastante al principio, así que vamos a resumir lo imprescindible para una espera sin entrar en demasiada teoría.
El arco y sus accesorios
Si no tienes mucha experiencia como arquero, mi recomendación es empezar con un arco de poleas (o compuesto) en lugar de un arco tradicional. Las prestaciones y la precisión, a igualdad de horas de entrenamiento, son sencillamente superiores. La caza con arco tradicional, aunque suene contradictorio, suele ser la evolución natural del cazador que quiere superarse y adentrarse en una caza con arco más "pura".
Para las esperas, lo ideal es un arco corto: entre 28" y 32" de eje a eje funciona perfectamente. Y si tiene un fismelle (brace height) de entre 7" y 8" pulgadas, mejor todavía, porque te permitirá tirar cómodamente cuando vayas bien abrigado y la ropa abulte más de la cuenta. El fismelle, por cierto, es la distancia que hay entre la cuerda y la parte interna de la empuñadura.
En cuanto a la potencia, la ley exige un mínimo de 45 libras para cazar con arco. Lo idóneo es tirar con una potencia que te permita abrir el arco con comodidad. Cuanta más, mejor (eso está claro), pero tampoco te obsesiones con este tema: con 60 libras vas sobrado.
El arco necesita un visor con luz para iluminar los pines, ya que las esperas son básicamente nocturnas. Los pines son las referencias o puntos de mira del visor y suelen llevar un terminal de fibra óptica. Para esperas yo prefiero los visores de un solo pin, porque normalmente se tira a cebaderos, bañas o pasos de distancia fija y se evitan confusiones. Si vas a usar uno de varios pines, basta con modificar la iluminación para que solo se ilumine el primero. Estos visores llevan una escala graduable para ajustarlos a distintas distancias.
El reposaflechas debe ser del tipo full capture —de caída o fijos—, es decir, que mantenga la flecha sujeta independientemente de la posición del arco. Esto evita que la flecha se caiga y golpee el cuerpo del arco con un sonoro "click" que delatará tu presencia. Y te aseguro que eso ocurrirá casi siempre justo cuando tengas el jabalí prácticamente metido en el puesto.
Un estabilizador siempre ayuda, pero para esta modalidad no hace falta uno largo y aparatoso. Entre 3" y 9" pulgadas es más que suficiente, y además te servirá de soporte para colocar la linterna.

La linterna
Es otro elemento clave. Hoy en día existen linternas de tamaño reducido con un flujo luminoso considerable. Ese flujo se mide en lúmenes: cuantos más lúmenes, más luz. Con unos 1000 lúmenes y un haz concentrado para ganar alcance, vas servido.
Evita la luz blanca en la medida de lo posible: los animales la aguantan mucho peor. Un filtro rojo o verde será lo ideal.
El encendido se acciona con un pulsador remoto unido a la linterna mediante un cable. Ese pulsador debe ir colocado en el cuerpo del arco para poder activarlo con la mano que sujeta el arco.
Hay jabalíes que toleran muy bien la luz y otros que ponen pies en polvorosa nada más enciendes el foco. Estos últimos probablemente hayan tenido malas experiencias previas: no será la primera vez que los farean. Un buen truco para ver cómo reacciona el animal es hacer una ráfaga corta en cuanto escuches movimiento en el cebadero y comprobar qué está merodeando. Si es abatible, abres el arco y vuelves a encender lo justo para tirar.
Practicar de noche encendiendo la linterna es fundamental. No lo dejes para el día del lance.
El disparador
El disparador es otro elemento esencial. Es un dispositivo que se acopla a la mano o a la muñeca y que permite una suelta limpia y segura de la cuerda. Básicamente, una especie de pinza con la que abres el arco y, una vez listo, sueltas la cuerda mediante un gatillo. La precisión que ganas frente a soltar con los dedos es enorme.
La forma más habitual de enganchar el disparador a la cuerda es mediante una pequeña lazada llamada Loop. Es un material específico (no vale cualquier cuerda), su instalación es muy sencilla y parece mentira lo resistente que es su nudo.
Hay muchos tipos de disparador: de muñeca, de mano, de tensión, e incluso modelos específicos para esperas (siempre los más recomendados para esto). Pero para empezar, un disparador simple de muñeca te servirá perfectamente.
Flechas y puntas de caza
Sobre flechas y puntas podríamos escribir un libro entero, así que tampoco voy a extenderme demasiado. Para los aguardos se recomienda:
- Tubos de carbono.
- Puntas fijas, nunca mecánicas.
Con un arco potente, rápido y bien ajustado podrás utilizar con éxito casi cualquier punta del mercado. La única condición innegociable es que sean robustas y estén perfectamente afiladas. No todas las puntas vuelan igual, así que siempre debes ajustar tu arco a la punta que vayas a usar. Lo mejor: déjate asesorar en un establecimiento especializado.
La elección de la flecha es igual de importante y depende fundamentalmente de la potencia, la apertura del arco y el peso en punta. Es decir, no todas las flechas valen para todos los arcos. Se clasifican por su dureza o spine, y hay tablas que sirven como buen punto de partida para elegirlo.
Ropa y complementos
Las esperas, como su nombre indica, consisten en esperar. Y para aguantar el mayor tiempo posible hay que estar cómodo —no solo posturalmente, también térmicamente—. Pasar frío o calor puede acabar con la espera antes de lo deseado. El calor se soluciona quitando capas; el frío es bastante más complicado.
Hoy existe ropa técnica enfocada a la caza basada en el muy efectivo sistema de tres capas. Cada vez más marcas sacan líneas específicas para caza con arco. El objetivo es mantener el cuerpo seco y caliente: seco potenciando la transpiración (que el sudor pueda salir), y protegido frente a lluvia, frío y viento (que esos elementos no entren).
- 1ª capa: mantiene el cuerpo seco mediante tejidos transpirables.
- 2ª capa: mantiene el calor.
- 3ª capa: protege de la lluvia y el viento permitiendo a la vez la transpiración, gracias a membranas como Gore-Tex o Vapourflex.
Cabeza, manos y pies son los puntos críticos. Una vez se enfrían, ya no hay quien esté a gusto. Hay productos específicos con alto grado de insulation (materiales que reducen la transferencia de calor): botas, calientamanos, pasamontañas...
Un consejo: ponte las últimas capas cerca del puesto. Si andas con todo encima vas a sudar, y ese sudor luego se enfría.
Muchas prendas incorporan control de olor. Reducen bastante el olor corporal, pero no lo eliminan del todo; son una ayuda, no una garantía. Es recomendable guardar la ropa de caza en una bolsa estanca junto con vegetación de la zona, para que coja olor del entorno.
Los puestos elevados y conocer las tendencias del aire en tu zona de caza serán tus mejores aliados.
El camuflaje es un tema controvertido y muy personal. Cada uno tiene sus preferencias por experiencia o simple estética. Para las esperas, colores oscuros y patrones de camuflaje cumplen su función. El jabalí no tiene buena vista, pero sí muy buena memoria visual, y percibe cualquier cambio en su entorno, sobre todo cerca de un cebadero. Lo más importante, en mi opinión, es que tu silueta no se distinga: ponte siempre con cobertura por detrás para no destacar. Cualquier movimiento dentro de su campo visual echará por tierra la espera.
Antes de empezar
Antes de salir a cazar hay que estar moralmente preparado para dar una muerte lo más rápida y limpia posible a la presa. Eso se consigue con un equipo adecuado y dando en el sitio: la zona vital para el arquero es la zona del codillo, buscando acertar pulmón y corazón.
Con un buen flechazo, el jabalí no debería recorrer más de 50 metros. Pero esto no es una ciencia exacta. El jabalí es un animal durísimo, capaz de recorrer distancias increíbles aun llevando un tiro letal y sangrando en abundancia. Por eso un perro de sangre es una herramienta de muchísima utilidad, y resulta imprescindible en más de un pisteo: hay rastros en los que la sangre no es nada evidente.
La única manera de ser preciso con el arco es practicar mucho. Hay quien piensa que como los arcos de poleas tienen punto de mira es sencillo hacer diana en cuanto el equipo está ajustado. Grave error. No es lo mismo tirar tranquilamente de día a una diana que hacerlo de noche, con frío, y con el corazón a punto de salirse del pecho por la emoción del lance. Hay que mecanizar el movimiento para que, llegado el momento, todo salga solo.
Tampoco está de más practicar de noche y sentado, simulando una situación real de caza, realizando todos los movimientos a cámara lenta. Que es exactamente como hay que hacerlos cuando estás cazando.
Preparación de los puestos
La preparación de los puestos es sin duda una de las partes más importantes de esta caza. Y, para mí, una de las más entretenidas.
Buscar pasos, bañas o zonas querenciosas es un buen punto de partida, pero lo más habitual es el uso de cebaderos. Y aquí toca el aviso obligatorio: antes de nada, infórmate bien de la legislación vigente en tu comunidad autónoma. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, y en España la caza está transferida a las comunidades, así que las reglas cambian —a veces mucho— según el territorio en el que estés.
A grandes rasgos, conviene tener presente que:
- Varias comunidades establecen una distancia mínima de tiro respecto al cebadero (en algunas zonas, en torno a los 50 metros; en otras no se contempla expresamente o aplican otras condiciones).
- Otras regulan los métodos, las cantidades o los periodos en los que se puede cebar, e incluso exigen autorización específica para hacerlo.
- En la mayoría de territorios, bañas, trochas y siembras se tratan de forma distinta a los cebaderos y no llevan la misma distancia mínima asociada.
- El uso de atrayentes artificiales —olfativos, sonoros o cualquier sintético— está, con carácter general, muy restringido o directamente prohibido.
Resumiendo: cebar y cazar sobre cebadero está perfectamente regulado, pero los detalles los marca tu orden de vedas. Antes de preparar el primer puesto, échale un vistazo o pregunta en tu sociedad de cazadores. Vas a ahorrarte disgustos.
Para cebar a los jabalíes se les puede poner casi de todo. Son omnívoros y muy glotones. Lo más habitual: maíz, almendras, bellotas... Una vez los animales encuentran el cebadero, hay que cuidarlo y reponerlo periódicamente. Si no puedes ir casi a diario, una buena solución es un cebadero automático o el típico bidón agujereado lleno de maíz.
Por dónde entran (y por dónde entras tú)
Lo primero que debes tener en cuenta es por dónde pueden entrar los jabalíes al cebadero, por dónde vas a entrar tú al puesto y, como ya he dicho, las tendencias del aire en la zona.
Determinar por dónde presuntamente entran los jabalíes es, en principio, sencillo. Digo presuntamente porque más de una vez te sorprenderán entrando por donde no los esperas. Hay que observar bien las trochas y los pasos naturales. Un buen truco es colocar ramas o hierbas cruzadas en los pasos: cuando empiecen a entrar al cebadero, según vayan apartándolas verás cuáles son de entrada y cuáles de salida.
Otra forma de averiguarlo es leer las piedras después de su visita. Una práctica habitual al preparar el cebadero es cubrir la comida con piedras. Cuando los animales llegan, suelen formar una circunferencia con esas piedras al apartarlas buscando lo que hay debajo. Casi siempre hay un lado de esa circunferencia que queda sin piedras, una especie de "U" abierta. Pues bien: por ahí han entrado. No siempre es evidente, pero ayuda.
Los grandes machos suelen recelar mucho de los cebaderos y son difíciles de tirar. Una alternativa es ponerte en sus pasos o bañas habituales. Para controlarlos, la cámara de fototrampeo es de una ayuda enorme.
Distancia y espacio
La preparación de un puesto para arco difiere del de arma de fuego en dos cosas fundamentales:
- La distancia de tiro.
- El espacio que necesitas para abrir el arco.
La distancia ideal para tirar con arco de noche no debe superar los 20 metros. Un arco bien calibrado con un arquero entrenado es un arma muy precisa a muchos más metros, pero de noche la cosa cambia.
Es importante controlar las distancias de todo tu entorno, no solo la del tiradero. Cuando llego a un puesto nuevo, suelo hacer varias medidas con telémetro a referencias fijas —árboles, arbustos, piedras— para poder determinar rápido la distancia de tiro si me sorprende un animal dentro del campo de visión.
Treestands, blinds y suelo
Siempre que se pueda, lo ideal es tirar desde un puesto elevado. Para eso están los treestands: una silla adaptada para colocar en un árbol, normalmente con plataforma y asiento. El propio tronco te hará de respaldo. La instalación es relativamente sencilla y las sensaciones (y las vistas) son espectaculares.
La seguridad aquí es fundamental. El uso de arnés no es opcional, sobre todo teniendo en cuenta que algunos puestos van a bastante altura. Lo habitual es colocar una cuerda en la silla para subir el arco una vez estés arriba. Para trepar puedes usar peldaños roscables o escalas que se atan al tronco sin dañarlo. Recuerda que hay especies de árboles protegidas: cuidado al colocar peldaños y cortar ramas.
La otra opción es ponerte a ras de suelo. Existen unos puestos portátiles muy parecidos a una tienda de camping llamados blinds, muy prácticos sobre todo en días de lluvia, ya que quedas completamente aislado. El interior suele ser espacioso para manejar el arco con comodidad y disponen de troneras para tirar. También puedes fabricarte tu propio blind con ramas o, simplemente, pegarte a la cobertura vegetal. Lo importante, repito, es que no se distinga tu silueta.
Para sentarte en el suelo, una buena silla se agradece. Cómoda, con respaldo y sin reposabrazos —al menos del lado en el que vayas a tirar, porque molesta—. Que no sea ruidosa, y si tiene base giratoria, mejor que mejor.
A cazar...
Ya lo tienes todo preparado. El arco está ajustado al milímetro y serías capaz de darle a una manzana a 30 metros sin pestañear. Tienes la ropa adecuada, un puesto precioso y un montón de jabalíes que lo visitan prácticamente a diario.
Cae la tarde y vas de camino al puesto. Aparcas el coche un poco lejos —no te gusta dejarlo muy cerca, y el paseo por el campo previo a la caza te relaja—. Abres el maletero, coges los trastos, repasas mentalmente para no olvidar nada. Ok, lo tienes todo.
Llegas al treestand y enganchas el arnés al árbol. No vas a correr riesgos innecesarios. Subes el arco, subes la mochila. Cuelgas la mochila en una rama, el carcaj en otra, colocas una flecha en el arco. Te ajustas el disparador en la muñeca, y respiras profundamente...
Ya estás cazando.
En ese mismo instante un escalofrío recorre todo tu cuerpo. Estás emocionado como el primer día. El día que dejes de sentir esto, la caza habrá perdido todo su sentido.
Ahora solo depende de ti y de la diosa fortuna que la noche termine con éxito.
Suerte a todos en el campo.
Notas finales
- Ajusta siempre el arco a las puntas de caza que vayas a utilizar. No todas vuelan igual.
- Revisa la tornillería periódicamente. El arco lleva tornillos en poleas, frenos de cuerda y demás accesorios que pueden aflojarse por la vibración de cada disparo. Según cuáles sean, te pueden dar muchos problemas. Buena práctica: aplicar fijatornillos en todos aquellos que no uses para ajustes frecuentes (por ejemplo, los de control de apertura en las poleas).
- Antes de ir al puesto, repasa mentalmente todo lo que vas a hacer. No será la primera vez que llegas y te das cuenta de que te has dejado el disparador.
- Si te abrigas antes de llegar al cazadero, anda despacio para no sudar. Ese sudor, al parar, se enfría y se nota.
- Tira un par de flechas antes de empezar la espera para comprobar que todo está en su sitio. Revisa también la luz de la linterna y del visor. Lleva siempre pilas de repuesto, linterna auxiliar y móvil.